lunes, 2 de abril de 2012

Desorientada



Hace casi un mes la abuela de Cobeña tropezó con Lara, una de las perras que tiene la hermana de la abuena, y al caer se rompió el cuello del húmero y le han tenido que poner el brazo en cabestrillo. Por este motivo ultimamente no paro de viajar de un sitio para otro. Mira que mis dueños saben que odio ir en el coche pero no me dejan sola en casa. Es posible que no se fien, aunque yo me porto como una perrita buena. Cuando me atan en el asiento trasero me paso todo el viaje ladrando, para darles el coñazo, mas que nada. Tenemos ganas de que la abuela se valga por si misma para volver a casa a nuestra rutina. Yo ya soy viejecilla y me gusta la tranquilidad. Eso es lo que decimos los mayores.

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